Body of evidence / Cuerpo del delito

2012-13

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Curatorial reflexion

The phrase ‘body of evidence’ evokes forensic investigation - an objective recording of material objects indicative of particular events, most especially those revolving around a criminal act.  In the instance of the body of work presented here, its connotation serves as commentary upon the reflexive character of such documentary practices within the social phenomenon of acquiring souvenirs to mark the places we have been and experiences we have had in them.  The subversive act of theft by which the objects in the photographs were acquired, and the understanding of their value and utility as mementos, brings into focus the complex interrelation of material and visual culture, and the constitutive role of objects and visual events in the formation of personal identities and social relations.  

From silverware to fragments of celluloid film, these things invite the exploration of how people act on objects, how objects affect social action, and the continuous processes of attributing meaning through appropriation.  They come to mediate new, personal meanings and memories; and compounded with the photographic document, become tools to create and communicate personalized history.  The photographic record of experience is transformed into a mnemonic prosthesis, a device for the exterior storage of memory, providing authentication and serving as a prompt for an illusory clarity of recall.  The photograph is not simply semiotic but an object that bears both agency and meaning.  These works encourage us to look beyond the visual content of the photograph to reflect on embodied engagement with a world of objects that shapes and is shaped by interactions with it.

 

Text: Jeelan Bilal-Gore / Translation: Amelia Tseng

Texto curatorial

La frase “cuerpo del delito” evoca la investigación forénsica – una grabación objectiva de objetos materiales indicativos de eventos particulares, en especial los que tienen que ver con actos criminales.  En el caso del cuerpo de obras  presentado aquí, su conotación sirve como comentario sobre el carácter reflexivo de dichas prácticas de documentación dentro del fenómeno social de adquirir recuerdos para indicar los lugares donde hemos estado y las experiences que tuvimos en esos lugares. El acto subversivo de robar, por lo cual los objectos en las fotos fueron adquiridos, y el entendimiento de su valor y utilidad como recuerdos, nos enfoca en la interrelación compleja de la cultura material y visual, y el rol constitutivo de los objetos y de eventos visuales en la formación de las identidades personales y sociales.

Desde la cubertería hasta fragmentos de películas en celuloide, estos objetos invitan la exploración de cómo las acciones de las personas influyen los objetos, de cómo los objetos influyen la acción social, y de los procesos continuos de cargarlos de significado a través de la apropriación. Estos objetos llegan a mediar nuevos significados personales y memorias; y junto con el documento fotográfico, se convierten en herramientas para crear y comunicar una historia personalizada. La crónica fotográfica de experiencias se transforma en un prótesis mnemotécnico, un aparato para el almacenar externo de las memorias, así proveendo la autenticación y dando el impulso para la claridad ilusoria de evocación. Una foto no es simplemente semiótica sino un objeto que conlleva tanto la agencia como el significado. Estas obras nos animan a mirar más allá del contenido visual de una foto para reflejar en la interacción encarnada que existe entre un mundo de objetos que impulsa y a la misma vez es formado por estas mismas interacciones.

 

Texto: Jeelan Bilal-Gore / Traducción: Amelia Tseng

 

 

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